MONTAÑAS



La montaña es mi fuente de energía, mi gran espacio de libertad

Eres tan grande, tan bonita, tan maravillosa.
Desprendes tanta hermosura y vitalidad, que te has convertido en la fuerza que impulsa mi personalidad. 

Tengo la suerte de tenerte enfrente, de asomarme a la ventana y contemplarte cada mañana al despertar. 

Desprendes tanta arrogancia con tus hojas verdes en primavera, en verano agradecemos tus cálidas sombras, en otoño te desnudas sin ninguna vergüenza y en invierno te vistes de blanco tan bonita y elegante dejándonos helados. 

Que bonitos esos caminos interminables que suben y bajan hasta llegar a cualquier lugar. 

Que tendrás que cada vez te quiero más, me encanta correr por tus infinitos caminos respirando tu aire fresco, tu aroma me llena de energía, tus vistas de alegría y entre cada senda a escondidas me desahogo de un mal día. 

Que grande eres,  "madre naturaleza", "que fuerza das".

Los humanos no sabemos apreciar tu generosidad. 

Tenemos días duros después de trabajar, días de estrés, de ansiedad, de   verlo todo negro, muchos nos quejamos sin hacer nada, quedándonos bloqueados sin reaccionar.

Tú, como siempre,  “ahí estás”, esperándome llegar, sin preocupaciones, sin perjuicios, sin nada más.

Hace tiempo entablé una seria relación contigo de amistad, te has convertido en mi compañera de viaje, en la sombra de mi soledad, en la energía que necesito cada día para avanzar. Cuando corro entre tus espaldas y me pierdo entre tus sendas, te susurro en silencio mis problemas, te cuento mis inquietudes, mis penas, mis proyectos, mis retos, mis objetivos y tu ahí sin decir nada me escuchas, me acaricias con tu aire fresco, me ánimas a seguir adelante, a no rendirme jamás, a luchar para conseguir llegar hasta el final.. 

Me pasado horas y horas corriendo entre tus brazos, escuchando el viento entre tus ramas silbar,  me has saludado al pasar, a veces crujiendo tus ramas, otras con caricias de viento helado que me han hecho temblar, he corrido sin aliento deseando a tu cima llegar, a veces sonriendo, otras sufriendo, otras llorando, esperando rozar el cielo para poder abrazar a los seres queridos que un día se fueron y ya no están. 

No tengo palabras de gratitud, te estaré eternamente agradecido por todo lo que me has dado y enseñado, me has hecho ser más fuerte, valorar lo que de verdad importa en esta vida y ser mejor persona con los demás, me has hecho abrir mi corazón a quien lo necesita y aprender a perdonar con sinceridad.  


Cuando estoy arriba contigo en lo más alto, se me olvida todo lo demás, el tiempo se para, mi corazón se relaja y mis pulmones se llenan de felicidad. Eres la única que me ha sabido frenar, has sabido escucharme, ponerme al límite y darme paz. 


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