VICENTE

VICENTE IZQUIERDO HERNÁNDEZ



Hace 5 años (como pasa el tiempo... ), un viernes día 27 de junio de 2014, nos dejó una persona única, una persona de gran corazón, de infinita sonrisa, de creatividad inimaginable, una persona inigualable en todos los sentidos de la palabra.


Vicente Izquierdo Hernández, uno de mis grandes y mejores amigos de la infancia, una de las mejores personas que he conocido y tenido la suerte de conocer y compartir mi infancia, adolescencia y juventud. Una persona que nos dejó en un trágico y mortal accidente de moto. 

Después de ese triste e injusto día, “siempre habrá un antes y un después”, "todo cambia". 

Ese año, meses después del suceso, vendí mi moto, mi BMW 600F. 

Le cogí un odio incondicional a las motos, pasé del amor al odio en tan sólo un día tras la trágica noticia. No puede evitar decirle adiós a mi compañera de viaje. 

He conducido motos junto a mi querido Vicente desde que teníamos 14 años. Hemos compartido toda clase de anécdotas y aventuras con la Vespino, la Derbi Variant, la Puch Cóndor y la Rieju Drac. "Podría escribir una hoja interminable".

Nos reíamos y disfrutábamos como no está escrito, bien lo sabe la gente que nos conocía y compartió esos maravillosos e increíbles años con nosotros. 

Son muchos todavía los recuerdos que se pasean por mi mente, muchas las aventuras con sabor agridulce que invaden mi triste corazón cada vez que recuerdo que no te volveré a ver.

Las lágrimas invaden mi rostro recordando aquellos recuerdos que siempre permanecerán en mi corazón. 

Cierro los ojos, aprieto los dientes con rabia y pienso que no queda otra, que aceptar lo que la vida nos depara por mucho que nos duela e injusto sea.

No queda otra y tenemos que aceptar, que aquel 27 de junio de 2014, dejó un gran vacío en el corazón de todos nosotros una maravillosa persona a la que no pude despedirme y decirle lo grande que era, lo mucho que lo apreciaba, lo orgulloso que estaba de ser su amigo y lo mucho que lo quería pese a coger caminos diferentes después. 

Pese a ello, debemos de armarnos de valor, de coraje, de las fuerzas necesarias  para seguir adelante (aunque no las hayan o no se puedan ver). 

Debemos mantener esa imagen, esa luz, esa chispa siempre encendida de su recuerdo con nosotros hasta que nos llegue a nosotros la hora de reunirnos con él.  

No nos queda otra que tragarnos la rabia, la impotencia y seguir adelante, manteniendo su imagen y recuerdo siempre vivo. 

Debemos transmitir sus valores allá donde vayamos manteniendo vivo su espíritu. 

Debemos mantener siempre vivo su recuerdo, poniendo el ejemplo a nuestros hijos, amigos y conocidos, de que teníamos un amigo como pocos los hay; un amigo pirata de naciemiento, motero de pasión, trabajador, inventor, luchador, un amigo que fue un buen hijo, un buen hermano, buen marido y un padre ejemplar. 

Ojalá esta carta pueda llegar allá donde estés, quiero que sepas, lo mucho que se te echa de menos y la gran huella que dejaste en nosotros. 

Quiero decirte que después de 5 años, me vuelto a subir en una moto. 

He vuelto a sentir el aire en mi piel, he vuelto a sentir la libertad, la sensación de volar. 

Creo, que en algún viaje al trabajo estos días recordándote, te llevado a mi lado.

He sentido un fuerte cosquilleo, una grata sonrisa se apoderado de mí y los bellos se me han puesto de punta sin saber que decir. 

Te echo de menos amigo ❤️


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